25 de octubre de 2017

Profesión Solemne de dos nuevas hermanas

El pasado 8 de Octubre de 2017 tuvimos la bendición de Dios al aceptar en el seno de nuestra comunidad en Baza, a dos nuevas hermanas, Sor Magdalena y Sor Evalina.

Desde aquí queremos felicitarlas por aceptar a Dios en su corazón, y compartir conj vosotros este felicísimo momento, con el video de dicha celebración.



PD: Esperamos poder volver a tomar el ritmo en las publicaciones del blog.

21 de febrero de 2016

291 aniversario del nacimiento de la Venerable Sor Rosa Felisa de la Encarnación

Nuestra Comunidad data en esta Ciudad de Baza desde el año de 1.748 mas o menos con una Historia gloriosa de almas que han glorificado al Señor y que han edificado a sus contemporáneos hasta nuestros días. 

Pero tenemos que hacer mención muy especial de nuestra Madre Venerable Sor Rosa Felisa de la Encarnación.

10 de febrero de 2016

Cuaresma. Oración, Ayuno y Penitencia. Con Fr. Daniel López O.P

    La cuaresma es un período de cuarenta días que iniciamos el miércoles de cenizas, y que concluye el jueves santo; para continuar con el triduo sacro en el que celebramos la muerte; y la resurrección del Señor, la Pascua, el paso salvador de Cristo por la muerte, a través de la muerte, al triunfo, la resurrección. Seguirán después cincuenta días de celebración gozosa, la cincuentena pascual. La cuaresma es preparación, la Pascua es la meta del camino. Lo más importante de la cuaresma es la Pascua, a la que nos conduce.

     La cuaresma es un tiempo en el que con insistencia somos invitados, llamados, convocados a confrontar nuestra vida con la Palabra de Dios, para poder así morir el hombre viejo y nacer como criatura nueva. La cuaresma no es tiempo de grandes sacrificios, no es tiempo de crispación ni de angustia, no es tiempo de caras largas, es un tiempo de gracia, un regalo de Dios, para preparar una verdadera celebración de la Pascua.

5 de febrero de 2016

EL DIOS DE CADA DIA. HAZ MI CORAZÓN SEMEJANTE AL TUYO. CON LA HNA. CARMEN PÉREZ

“Haz nuestro corazón semejante al tuyo” es el deseo del Papa Francisco y así ora con nosotros durante esta cuaresma. Un corazón fuerte y firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Para ello nuestra mirada en el Crucificado, que viene a nuestro encuentro, y nos pide que salgamos al encuentro del hermano, porque como cristianos no podemos dejarnos llevar por la “globalización de la indiferencia” sino que sostenidos por la Cruz de Cristo debemos ser pequeñas islas de misericordia en medio de mares de indiferencia.

“Haz nuestro corazón semejante al tuyo” puede ser nuestra petición llena de confianza y de certeza. Sólo Dios puede escuchar esa petición, porque sólo Él puede morar en ese lugar tan profundo de mi interior. Lugar de revelación y de intimidad. Lugar de gracia, de súplica, de intercesión. Lugar de experimentar su amor, su gloria. Lugar de confianza, gozo y paz. Sólo me encontraré a mí mismo en la medida en que me abra a mi verdadera identidad que es la de ser hijo amado de Dios. Y aunque me sienta indigno, lejos de esta gran realidad, puedo reconocer que por Jesucristo, que asume nuestra condición humana, hemos sido redimidos, salvados. Su misericordia nos abraza: Tú que vives al amparo del Altísimo, a la sombra del Omnipotente di al Señor: Refugio mío, confío en ti, podemos orar desde nuestro interior con el salmo 91. Sólo por Cristo sabemos a ciencia cierta que Dios nos ama y nos perdona: el corazón de Jesús es el principio y fin de todas las cosas. Todo lo demás que esté firmemente asentado, cuando se trata de vida o muerte eterna, sólo está en función del Señor y gracias a Él, ve de manera nítida Romano Guardini. Es necesaria la petición: haz nuestro corazón semejante al tuyo. 

2 de febrero de 2016

María, puerta del cielo

Me dices con los ojos bañados que recuerdas tu infancia mejor que nunca. Que te gustaría recuperar aquellos olores de azúcar tostada, ahora que tus sentidos están embotados de tanto vivir. Pero nunca serás tan niño, querido hermano, como cuando mueras. María estará allí. Cualquier madre hará lo posible por estar junto a su hijo durante el último viaje. Al pie de la cruz se nos dio para siempre, sin vacilaciones. Se comprometió con su Hijo amado y lo hizo por Amor. Comprobarás que, llegada la hora, su presencia lo envolverá todo y acunará tu alma lentamente. ¿Recuerdas cuántas veces le hemos rogado por la hora de nuestra muerte? Cuando en Caná María acompaña a Jesús en el comienzo de su vida pública, le invitó al primer signo evidente de Su Majestad. Aquella Hora divina dio comienzo para los dos y desde los dos, Madre e Hijo. Ella es la responsable de que el Verbo consumase las bodas con la humanidad, iniciadas en su noble seno. El nacimiento a la Vida necesita de su presencia maternal y amorosa. Cuándo Jesús se siente abandonado por el Padre en la cruz, María está presente para negar el abandono. La presencia de María transforma el dolor de Jesús en confianza: “En tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46). También contigo, querido hermano, María abrirá sus brazos para acogerte en su seno. Ella es la puerta del mundo nuevo, que conducirá tu alma hasta la morada que Dios te ha preparado celosamente. Ella te presentará al Padre como otro hijo confiado a su maternidad sagrada, como hizo con Jesús en la Fiesta de la Presentación. ¿Sabías que es frecuente guardar las velas bendecidas el 2 de febrero, Fiesta de la Presentación del Señor, para encenderlas en la cabecera de los que van a morir? Será la llama de la vida que brilla la última noche hasta la Ciudad de la Luz, que no necesita ni cielo ni luna porque el Cordero es su antorcha (Ap. 21). ¿Ves cuánta belleza? Si Dios la quiso para franquear el mundo con su Verbo, imagina el regalo de regresar al padre de su mano. María es la puerta del cielo. Y ahora descansa, querido hermano. No tengas miedo. Estaré contigo hasta que venga. César Cid

29 de enero de 2016

UNA VENTANA ABIERTA. EL BOSQUEJO ES TODO UN BOSQUE CON LA HNA. CARMEN PÉREZ

El bosquejo que quiero hacer, en estos minutos, de una persona, es todo un bosque. Debe ser por eso, por lo que hoy me salen muchos títulos para poner. Me encantaría que Vds, se enganchasen y sintieran, en la medida de las posibilidades de cada uno, deseos de conocer algo de este excepcional hombre. Al menos, que nos sintiéramos orgullosos de contar entre nuestros antepasados con un cristiano con una inteligencia y un corazón así. Es una maravillosa y genial síntesis entre razón y fe, entre el acuerdo intrínseco que hay entre la razón y la fe, entre espíritu y materia, entre lo natural y lo sobrenatural, entre hombre y misterio. El hombre, para el gran pensador y teólogo del que hablo, ha de ser estudiado con toda su entera condición; un hombre no es hombre sin su cuerpo, como no es hombre sin su alma, sin su espíritu. Me vienen títulos, frases en las que es fácil recrearse. Es como si se quisiera poner adjetivos a una persona excepcional por sus cualidades y acciones, y los adjetivos se engancharan, como las cerezas, unos con otros. 


Tomás de Aquino es el bosque del que quiero hacer un bosquejo, por eso digo que el bosquejo es todo un bosque. Dos personas me han llevado de la mano y me han marcado mucho en mi entusiasmo y admiración por Tomás de Aquino: un profesor y un escritor. El profesor, Dr. D. Francisco Canal Vidal, me dio clase en la Universidad de Barcelona, murió el 7 de febrero de 2009. Fenomenal profesor y fenomenal “tomista”, ¡cómo nos llevaba de la mano a beber directamente de la fuente¡ Y el escritor es G. K. Chesterton con su magnífica biografía sobre Sto. Tomás de Aquino. La presenta con un verso muy citado de Alexander Pope: “pues lo necios entran a la carrera donde los ángeles no osan poner el pie”. Por eso comienza: “permítaseme adelantarme a comentarios respondiendo al nombre de ese notorio personaje que entra a la carrera donde quizá ni los Ángeles del Doctor Angélico osan poner el pie”. 

28 de enero de 2016

EL DIOS DE CADA DIA. S. ENRIQUE DE OSSO SENTIRSE AMADO POR DIOS Y CORRESPONDERLE CON LA HNA CARMEN PÉREZ STJ

Me ha mandado un amigo un pensamiento de un teólogo medieval Guillermo de S. Thierry: Dios ha visto que su grandeza –a partir de Adán– provocaba resistencia; que el hombre se siente limitado en su ser él mismo y amenazado en su libertad. Por lo tanto, Dios ha elegido una nueva vía. Se ha hecho un niño. Se ha hecho dependiente y débil, necesitado de nuestro amor. “Ahora –dice ese Dios que se ha hecho niño– ya no podéis tener miedo de mí, ya sólo podéis amarme”. 

“Ya sólo podéis amarme”, “ya sólo podéis sentiros amados, queridos, mirados” ¡Dios mío¡ si así viviéramos nuestro día a día. Benedicto XVI dedicó uno de sus audiencias generales a este teólogo, que fue el biógrafo de S. Bernardo de Claraval, y nos presentaba la convicción fundamental de este monje benedictino: a cada ser humano se le encomienda una sola tarea: aprender a querer, a amar de modo sincero, auténtico y gratuito. Pero sólo en la escuela de Dios se realiza esta tarea y el hombre puede alcanzar el fin para el que ha sido creado.